Skip to content
Blog Higienista en CasaNoticias y curiosidades de la higiene bucodental
  • Curiosidades
  • Consejos Salud dental
  • Productos
Hombre neandertal en una cueva sujetando y mordiendo una tira de cuero con los dientes mientras trabaja con las manos, junto al logo de Higienista en Casa y el título Los neandertales usaban la boca como una tercera mano

Los neandertales usaban la boca como una «tercera mano» (y por eso tenían caries)

agosto 14, 2026 3 comments Article Curiosidades

Una fisura de apenas 2,6 milímetros en un molar de hace 49.000 años acaba de contarnos algo que ninguna excavación había demostrado hasta ahora: que los neandertales, como nosotros, se hacían daño en los dientes por usarlos para algo más que masticar. El hallazgo, publicado el pasado 7 de agosto en el American Journal of Biological Anthropology, procede de El Sidrón, uno de los yacimientos neandertales más estudiados del mundo, situado en un pequeño valle asturiano que lleva más de dos décadas entregando pistas sobre cómo vivía, comía y sufría esta especie extinguida.

Hombre neandertal en una cueva sujetando y mordiendo una tira de cuero con los dientes mientras trabaja con las manos, junto al logo de Higienista en Casa y el título Los neandertales usaban la boca como una tercera mano

Un diente que llevaba 49.000 años guardando el secreto

El protagonista de la historia es un molar perteneciente al individuo conocido como «adulto 6», uno de los varios neandertales cuyos restos se han recuperado en la cueva asturiana. Al analizarlo con técnicas de alta resolución, el equipo de investigación localizó una diminuta cavidad: una caries confirmada, la séptima que se documenta hasta la fecha en la población neandertal de El Sidrón. No es la primera vez que se detectan caries en restos de esta especie —de hecho, hace poco más de un año conocimos el caso de un molar siberiano de 59.000 años con marcas de haber sido «tratado» manualmente para aliviar el dolor—, pero este hallazgo asturiano añade una pieza distinta y muy reveladora: no habla solo de la caries en sí, sino de cómo apareció.

Según los investigadores, la lesión se originó por microfisuras en el esmalte causadas por un uso mecánico repetido de la boca: sujetar, tirar, raspar o procesar materiales con los dientes como si fueran una herramienta más del cuerpo, una especie de «tercera mano» que complementaba a las otras dos. Por esas grietas microscópicas se colaron bacterias cariogénicas —entre ellas, Streptococcus mutans, la misma especie que hoy sigue siendo la principal responsable de la caries en humanos modernos— hasta desarrollar la lesión que ahora ha quedado documentada científicamente.

El sarro fósil, una cápsula del tiempo dentro de la boca

Lo más interesante del estudio no es solo lo que se ve a simple vista, sino lo que se esconde en el sarro fosilizado del propio diente. Mediante el análisis de ADN antiguo extraído del cálculo dental —esa placa endurecida que todos intentamos evitar con el cepillado diario—, el equipo pudo identificar con precisión las bacterias implicadas en el proceso de la caries, algo que hace apenas unos años habría sido impensable con restos de 49.000 años de antigüedad.

Pero el sarro no solo delató a las bacterias: también reveló qué comía este neandertal. Los investigadores encontraron restos de piñones y de setas cocidas atrapados en el cálculo dental, una información que aporta detalles muy concretos sobre la dieta de estos homínidos en el norte de la península ibérica. Lejos de la imagen simplista del «cavernícola» que solo comía carne cruda, los neandertales de El Sidrón parecen haber tenido una alimentación más variada, que incluía recursos vegetales cocinados y frutos secos, aprovechando lo que el entorno asturiano les ofrecía.

Este tipo de hallazgos consolida una idea que la paleoantropología lleva años defendiendo: el sarro dental, ese enemigo silencioso que combatimos hoy con el cepillo y el hilo dental, es también uno de los archivos biológicos más ricos que existen. Guarda información genética, dietética y de salud oral que puede sobrevivir decenas de miles de años, algo que ningún otro tejido del cuerpo consigue con tanta fidelidad.

Dientes que hablan de cómo se vivía, no solo de cómo se comía

Que un neandertal desarrollara una caries por usar la boca como herramienta de trabajo no es un dato anecdótico: cambia la forma en que entendemos su día a día. Igual que hoy sabemos que morder hilo, abrir bolsas con los dientes o sujetar objetos con la boca puede desgastar el esmalte y favorecer fracturas o sensibilidad, los neandertales sometían sus dientes a un desgaste mecánico constante al utilizarlos en tareas de procesado —probablemente para trabajar pieles, fibras vegetales o material para fabricar herramientas—. La boca, en ausencia de las manos libres o de instrumentos adecuados, se convertía en un recurso más, con el coste biológico que eso implicaba a largo plazo.

Este enfoque conecta con otros hallazgos recientes sobre salud bucodental prehistórica, como el ya mencionado molar siberiano con signos de manipulación para aliviar el dolor de una caries, o los empastes de sustancias similares al alquitrán hallados en una mandíbula de hace 6.500 años en Eslovaquia. Todos ellos dibujan un patrón claro: la caries y el deterioro dental no son un invento de la dieta moderna rica en azúcares, sino un problema que ha acompañado a la humanidad —y a otras especies humanas— desde mucho antes de que existiera el cepillo de dientes. Lo que cambia con el tiempo es la causa concreta: en el caso de El Sidrón, el desgaste funcional; en el nuestro, sobre todo, la alimentación y los hábitos de higiene.

Una reflexión con los pies (o los dientes) en el presente

Pensar en un neandertal de hace 49.000 años sufriendo por una caries invita a una reflexión sencilla: nuestros dientes siguen siendo, cuarenta milenios después, un punto vulnerable que refleja cómo los tratamos en el día a día. Ellos no elegían usar la boca como herramienta, lo hacían por pura necesidad de supervivencia; nosotros, en cambio, sí podemos decidir cómo cuidamos los nuestros, desde evitar someterlos a esfuerzos para los que no están pensados —morder objetos duros, abrir envases con los dientes— hasta mantener una rutina de higiene constante que evite que las bacterias encuentren su propia «grieta» por la que colarse.

La próxima vez que pases el hilo dental o notes una pequeña sensibilidad al morder algo duro, quizá merezca la pena recordar que ese gesto cotidiano —cuidar la boca antes de que un problema se instale— es, en el fondo, uno de los pocos lujos que la evolución no le dio a nuestros primos neandertales.

Y para ponérselo un poco más fácil a esa rutina diaria: en higienistaencasa.es encontrarás productos como el irrigador dental inalámbrico, que ayuda a eliminar los restos de comida y la placa de las zonas donde el cepillo no siempre llega, y que puedes recibir cómodamente en tu domicilio.

Tags: caries, El Sidrón, historia de la odontología, neandertales, sarro dental

3 comments

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Calendar

noviembre 2026
L M X J V S D
 1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
30  
« Oct    

Archivos

  • octubre 2026
  • septiembre 2026
  • agosto 2026
  • julio 2026
  • junio 2026
  • septiembre 2025
  • febrero 2025

Categorías

  • Consejos Salud dental
  • Curiosidades
  • Productos

Entradas recientes

  • Pico, el ornitorrinco que perdió sus dientecitosoctubre 31, 2026
  • Cuatro dientes y una cueva en China: así han «resucitado» a los denisovanos, los primos misteriosos de la humanidadoctubre 30, 2026
  • El primer «dentista» de la historia era un neandertal: taladró una muela hace 59.000 años para aliviar el doloroctubre 24, 2026
  • El bebé de 7 meses con dientes de color ámbar: la pista genética que llevaba cuatro generaciones escondida en su familiaoctubre 16, 2026
  • Tito el erizo de mar y su linterna de cinco dientesoctubre 3, 2026
  • Remolacha, chicle y tensión arterial: cómo las bacterias de tu boca influyen en tu corazónoctubre 2, 2026
  • Los dos leoncitos de piedra: el de la boca abierta y el de la boca cerradaoctubre 2, 2026
  • El guacamayo que presumía de dientes brillantesoctubre 1, 2026

Copyright Blog Higienista en Casa 2026 | Theme by ThemeinProgress | Proudly powered by WordPress