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Hombre prehistórico del Neolítico calentando resina de corteza de abedul junto a una hoguera para tratar una caries, ilustrando el empaste dental más antiguo del mundo

El empaste más antiguo del mundo tiene 6.500 años (y no lo hizo ningún dentista)

julio 21, 2026 1 comment Article Curiosidades

Hace más de seis milenios, alguien en la actual Eslovaquia tuvo un dolor de muelas insoportable, buscó una solución con lo que tenía a mano y, sin saberlo, dejó en su mandíbula el testimonio más antiguo que conocemos de un intento de «arreglar» un diente. No fue un profesional sanitario ni existía tal cosa como la odontología: fue puro instinto de supervivencia frente al dolor.

Hombre prehistórico del Neolítico calentando resina de corteza de abedul junto a una hoguera para tratar una caries, ilustrando el empaste dental más antiguo del mundo

Un hallazgo que reescribe la historia del dolor de muelas

El descubrimiento, realizado sobre una mandíbula prehistórica hallada en territorio eslovaco, ha sorprendido a los investigadores por un detalle muy concreto: dentro de una cavidad dental se conservaba una sustancia similar al alquitrán, utilizada aparentemente para rellenar el hueco dejado por la caries. Es, hasta la fecha, el empaste dental más antiguo documentado en el mundo, con una datación aproximada de 6.500 años.

Lo llamativo no es solo la antigüedad, sino la lógica que hay detrás. El alquitrán, obtenido probablemente a partir de la destilación de corteza de abedul u otras resinas naturales, tiene propiedades que hoy reconoceríamos como útiles en un contexto dental: es maleable cuando se calienta, se endurece al enfriarse y posee cierto poder antibacteriano. Es decir, sin ningún conocimiento formal de microbiología ni de odontología, nuestros antepasados dieron con un material que cumplía, de forma rudimentaria, varias de las funciones que hoy pedimos a un empaste: sellar la cavidad, aliviar la exposición del nervio y frenar, aunque fuera mínimamente, el avance de la infección.

Este tipo de hallazgos no son anecdóticos. La arqueología dental lleva décadas sacando a la luz evidencias de que el ser humano prehistórico convivía con problemas bucales muy similares a los actuales —caries, desgaste, pérdida de piezas— y que, lejos de resignarse, buscaba activamente maneras de paliarlos. Ya se habían documentado antes indicios de manipulación dental con fines terapéuticos en otros yacimientos europeos, pero pocos ejemplos son tan claros como este: un material extraño, colocado deliberadamente, dentro de una cavidad cariada.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores tuvieron que descartar explicaciones alternativas: que el alquitrán se hubiera filtrado de forma accidental hasta el interior del diente por procesos naturales tras la muerte del individuo, por ejemplo. La distribución y la forma en que la sustancia rellenaba específicamente la cavidad cariada, y no otras zonas del diente o de la mandíbula, apunta con fuerza a una intervención intencionada en vida. Ese matiz es justo lo que convierte el hallazgo en algo más que una curiosidad geológica: habla de una decisión consciente, de alguien que identificó un problema y actuó para resolverlo con los recursos de su época.

De la resina de abedul a la porcelana: un salto de milenios

Puesto en perspectiva, el camino desde ese primer «empaste» de alquitrán hasta los materiales que se usan hoy en una consulta dental es un viaje fascinante. Durante milenios, la humanidad recurrió a lo que la naturaleza tenía a mano: resinas, ceras, metales blandos como el oro laminado en algunas culturas antiguas, e incluso mezclas más extrañas que combinaban minerales y sustancias orgánicas. La amalgama de plata no llegaría hasta bien entrado el siglo XIX, y los composites estéticos que hoy imitan el color natural del diente son, en términos históricos, una invención de ayer mismo.

Lo interesante es que el objetivo de fondo nunca ha cambiado: proteger la pulpa dental, detener el avance de la caries y devolver la función masticatoria a un diente dañado. Lo que ha evolucionado radicalmente es nuestra comprensión de por qué funciona cada material, cómo evitar que la infección progrese y, sobre todo, cómo anticiparnos al problema antes de que llegue a ese punto.

Y ahí está, precisamente, la gran diferencia entre aquella persona de hace 6.500 años y nosotros: ella no tenía alternativa a improvisar con alquitrán porque no existía la prevención tal y como la entendemos hoy. Nosotros sí la tenemos, y sin embargo seguimos llegando tarde con demasiada frecuencia. Las cifras actuales de visitas al dentista postergadas por años, o de caries detectadas solo cuando ya duelen, recuerdan bastante a esa lógica ancestral de «actuar cuando ya no queda más remedio».

Lo que este hallazgo nos recuerda sobre cuidar la boca hoy

Más allá de la curiosidad arqueológica, esta historia deja una reflexión sencilla y muy aplicable al día a día: durante la mayor parte de la historia humana, no había forma de evitar el dolor dental, solo de intentar remediarlo una vez llegaba. Hoy esa ecuación se ha invertido casi por completo. Contamos con el conocimiento, las herramientas y la información necesaria para que la mayoría de los problemas bucales ni siquiera lleguen a manifestarse, o se detecten en fases mucho más leves y sencillas de tratar.

Aun así, es fácil caer en la trampa de tratar la salud bucodental como algo reactivo: prestarle atención solo cuando aparece una molestia, como hacía aquel individuo prehistórico con su cavidad rellena de resina. La diferencia entre entonces y ahora no está en la fuerza de voluntad, sino en la posibilidad real de anticiparse. Una rutina de higiene constante, una alimentación que no bombardee el esmalte con azúcares y ácidos todo el día, y revisiones periódicas para detectar cualquier problema en su fase más temprana son, en el fondo, la versión moderna y mucho más eficaz de aquello que nuestros antepasados intentaban resolver a ciegas con lo que la naturaleza les ofrecía.

La próxima vez que se posponga una revisión dental «porque total, no duele nada», vale la pena recordar que hace 6.500 años alguien habría dado cualquier cosa por tener esa opción antes de necesitar alquitrán en la boca.

Fuente: https://quirimplant.com.mx/10-datos-curiosos-en-la-historia-de-la-odontologia/

Tags: curiosidades dentales, empastes dentales, historia de la odontología, Neolítico, salud dental

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