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Ilustración infantil del monstruo Nian saliendo del mar por la noche frente a un pueblo decorado de rojo con farolillos

El monstruo Nian y la noche más roja del año

agosto 30, 2026 0 comments Article Curiosidades

Había una vez, en un pueblo pequeño junto al mar, una noche del año que todos temían: la noche en que cambiaba el año viejo por el año nuevo.

Ilustración infantil del monstruo Nian saliendo del mar por la noche frente a un pueblo decorado de rojo con farolillos

Porque esa noche, y solo esa noche, el agua del mar se abría y de sus profundidades salía Nian, un monstruo tan grande como una casa, con el lomo cubierto de escamas y una boca enorme, enorme, llena de dientes afilados como cuchillos de hielo. Nian recorría las calles rugiendo, asustaba a las gallinas, volcaba las cestas de arroz y se comía todas las cosechas que encontraba a su paso.

Por eso, cada año, cuando empezaba a caer la tarde de esa noche especial, las familias del pueblo cerraban sus casas y subían corriendo a esconderse en las montañas, cargando mantas y cestas de comida, hasta que salía el sol y era seguro volver.

Todos, menos una niña.

Se llamaba Mei, y era tan curiosa que no soportaba la idea de pasarse la noche escondida sin saber qué ocurría de verdad ahí abajo. Así que, mientras su familia subía deprisa por el sendero de la montaña, Mei se escondió detrás de un montón de leña, muy quietecita, decidida a espiar al monstruo con sus propios ojos.

Cuando ya era noche cerrada, un anciano al que nadie en el pueblo conocía bajó despacio por el camino, apoyado en un bastón. Mei salió de su escondite, sorprendida.

—¿No sabes que esta noche viene el monstruo Nian? —le susurró—. ¡Deberías esconderte!

El anciano sonrió, tranquilo.

—No tengas miedo, pequeña. Ayúdame a averiguar su secreto, y esta noche será la última vez que Nian asuste a tu pueblo.

Juntos observaron desde las sombras. Cuando por fin Nian salió del mar, avanzando entre rugidos con su boca llena de dientes brillando bajo la luna, el anciano encendió una pequeña antorcha para ver mejor… y el monstruo, al ver el fuego, dio un paso atrás, asustado. Luego, sin querer, Mei tropezó con una cesta de bambú seco, que crujió con un chasquido fortísimo. Nian pegó un salto y retrocedió otro poco más, temblando.

—¡Ya lo tengo! —susurró el anciano, con los ojos brillantes—. A Nian no le asustan ni las montañas ni los ríos… ¡le asustan el fuego, los ruidos fuertes y, sobre todo, el color rojo!

Aquella misma noche, Mei y el anciano corrieron por el pueblo vacío tocando todas las puertas. Colgaron trozos de tela roja en las ventanas, encendieron farolillos de papel que brillaban como pequeños soles, y cuando Nian volvió a asomarse, dando su rugido de siempre, se encontró con un pueblo entero cubierto de rojo, iluminado por antorchas, mientras Mei golpeaba con todas sus fuerzas dos tapaderas de cazuela como si fueran platillos.

Nian abrió su boca enorme, llena de dientes afilados, para rugir una última vez… pero el ruido, las luces y todo aquel rojo pudieron más que él. Dio media vuelta, se metió corriendo en el mar, y nunca, nunca más volvió a salir.

Desde aquella noche, cada año, cuando empieza el año nuevo, la gente sigue recordando lo que aprendieron Mei y el anciano: cuelgan farolillos rojos, encienden fuegos artificiales que estallan como truenos, y decoran las calles de rojo de punta a punta. Por eso, todavía hoy, el Año Nuevo chino es la fiesta más ruidosa y más roja de todas.

Y aunque la boca de Nian daba mucho miedo con tantos dientes afilados, lo que de verdad hizo falta para vencerlo no fue una boca fiera, sino el valor de mirar de cerca, pensar bien y trabajar en equipo. Así que, esta noche, cuando te laves los dientes antes de dormir, puedes pensar en Mei: al fin y al cabo, la sonrisa más bonita no es la que más asusta, sino la que se cuida cada día para poder brillar, sin miedo, como un farolillo rojo.

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Tags: año nuevo chino, cuentos infantiles, cuidado de los dientes, leyendas, salud dental infantil

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